Quienes hablen de militarización o de la “necesidad de participación de las Fuerzas Armadas en la represión del narcotráfico” no deben olvidar nunca las consecuencias políticas y sociales que el accionar del ejército trajo en países como México, donde la ofensiva antinarco, impulsada por el expresidente Felipe Calderón dejó una ola de violencia que contabilizó cerca de 170 mil muertos, según la  Comisión Nacional de los Derechos Humanos, CNDH. Y la masacre de Ayotzinapa de la que fueron víctimas 43 jóvenes estudiantes hace cuatro años.

Por eso cuando el presidente Mauricio Macri anunció el nuevo papel del ejército, los organismos de derechos humanos convocaron en Argentina a una marcha para que los ciudadanos sepan cuáles son los problemas de la militarización.

Para el Centro de Estudios Legales y Sociales, CELS, estas medidas se justifican con “argumentos modernizadores, pero en realidad implican reproducir políticas de probada ineficacia, que agravaron los problemas en lugar de resolverlos y que hoy están siendo desmanteladas en muchos países y en ningún caso han contribuido a resolver los problemas planteados por las denominadas nuevas amenazas”.

En el organismo argentino creen que ya está probado que “fracasaron en sus objetivos y tuvieron graves consecuencias para los derechos humanos: escalaron el conflicto social y los niveles de violencia institucional y se dio un proceso de creciente corrupción de los propios militares”.

En Argentina hay un fuerte rechazo por la intervención de las fuerzas militares debido a las sangrientas dictaduras que todavía están frescas en la conciencia colectiva de este país.

Por eso el discurso con tono trivial de Mauricio Macri cayó tan mal entre los organismos de derechos humanos.

Desde Abuelas de Plaza de Mayo creen que el gobierno de Cambiemos “pretenden imponer el miedo como herramienta de disciplinamiento” con el falso argumento de “proteger objetivos estratégicos” y está reeditando la teoría del “enemigo interno” para intentar acallar las protestas sociales y contener las crecientes movilizaciones con las que nos manifestamos en todo el país en repudio a las políticas antipopulares, basadas en las exigencias impuestas por el Fondo Monetario Internacional.

Contra la militarización, organizaciones políticas y sociales en Argentina marcharon al Ministerio de Defensa y a la emblemática Plaza de Mayo para oponerse a la decisión de Mauricio Macri, en un país donde todo se juega en las calles.

Natalia López / News Report